Osteoartritis

¿Qué es la osteoartritis?

Las articulaciones son el componente del sistema esquelético que permite el movimiento, debido a que son la unión de dos huesos. Dentro de las mismas, existe una cobertura denominada el cartílago.

La artrosis (también conocida como osteoartrosis, osteoartritis) es un desgaste que sufre el cartílago articular lo cual genera en este, deterioro de su integridad y ruptura, y lleva a su vez, a problemas en la función articular. Generalmente es causada por traumas mínimos, alteraciones bioquímicas y envejecimiento. 

Esta patología reumatológica es más frecuente en personas de edad media y ancianas.

¿Cómo se origina?

Si bien no existe un origen único para la aparición de la artrosis, sí existen factores de riesgo para sufrirla.  Dentro de ellos está la edad avanzada, tener historia familiar de osteoartrosis, obesidad, daño articular por sobreuso o deformidad articular por trauma previo o malformaciones.

La obesidad es un factor de riesgo importante para la aparición de artrosis, especialmente aquella localizada en rodilla. Por cada libra de sobrepeso, se adicionan 4 libras de carga a la rodilla y 6 libras de carga a la cadera.

La lesión por sobreuso genera incremento en el estrés que sufre el cartílago. 
Esta enfermedad no es hereditaria, no existe un patrón de herencia fijo, pero sí puede aparecer con mayor facilidad en personas con historia familiar de la misma.

¿Cuáles son sus principales síntomas?

La artrosis es una condición médica que se desarrolla lentamente. En su fase inicial el dolor es poco y no modifica la capacidad funcional de la persona ni su calidad de vida.

En algunas personas, esta condición no progresa y no ven afectada su calidad de vida. En otras, el dolor progresivamente se intensifica y llega a interferir en sus condiciones cotidianas, lo cual genera limitación aún para dormir.

Los sitios más frecuentemente comprometidos son las manos, columna (cuello y espalda baja) cadera y rodilla.

El dolor articular por artrosis se presenta más intensamente luego del medio día y en la tarde, con la actividad física. No se manifiesta en reposo y tiende a mejorar cuando se está en dicho estado. Si se da rigidez en la mañana, tiene una duración inferior a 30 minutos.

Además del dolor, se puede presentar “crujido” de la articulación.

Los hombros, codos y tobillos normalmente no sufren artrosis a menos que exista una condición médica o traumática de base.

¿Cómo se trata?

No existe un tratamiento médico ni medicina alternativa que reverse el daño del cartílago, producto de la artrosis.

El tratamiento está dirigido a disminuir los síntomas y mejorar la función de la articulación.

Medidas generales como disminución de peso y el ejercicio, pueden ser útiles en pacientes con artrosis. Cinco kilos de peso rebajados,  pueden disminuir el riesgo de artrosis hasta en un 50%. El ejercicio puede mejorar la fuerza muscular, disminuir el dolor y mejorar la función de la articulación afectada.

Terapias alternativas como masajes y acupuntura pueden rebajar el dolor por períodos.

Las medidas médicas incluyen la medicación tópica (ungüentos) y oral.

Los medicamentos antiinflamatorios tópicos (cremas y geles) son útiles por períodos inferiores a una semana. Es necesario que la utilización de estos medicamentos se haga en forma adecuada y no exceder su uso para evitar eventos adversos.

Los analgésicos orales más frecuentemente utilizados son los antiinflamatorios, el acetaminofén y el tramadol. Estos medicamentos son útiles en la mejoría de los síntomas, pero se requiere su administración en forma continua y por largos períodos. Por seguridad y para evitar eventos adversos, el uso de estos medicamentos debe ser asesorado por el médico.

Medicinas como la glucosamina, diacereina, entre otros, son conocidas como drogas modificadoras de la enfermedad. Pueden ser útiles para el control del dolor, mejorar la función de la articulación y disminuir la progresión de la misma. Para  lograr el mayor beneficio, deben ser formuladas por personal médico con amplio conocimiento en ellas.

Pronóstico

La osteoartrosis no es una condición que por sí misma altere la vida de la persona que la padece. Sin embargo, el sedentarismo que se genera por el dolor, incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Adicionalmente, el uso inadecuado de analgésicos puede traer desenlaces graves como consecuencia de eventos adversos de los mismos.