Fibromialgia

¿Qué es la fibromialgia y qué tan frecuente es?

La fibromialgia es una enfermedad común que afecta entre el 2 y el 4% de la población en general. Aproximadamente el 80 % de los afectados son mujeres en la edad reproductiva de la vida. Cerca del 20% de la consulta de los reumatólogos y hasta 10% de la consulta de medicina interna, está dedicada a pacientes con manifestaciones de esta patología.

La fibromialgia es un trastorno crónico que causa dolor en los músculos y en los tejidos que conectan los huesos, ligamentos y tendones.  Aunque las personas con fibromialgia tienen dolores similares a los de una enfermedad de las articulaciones, la fibromialgia no produce inflamación ni deformidad, y por lo tanto no es una forma de artritis. Más bien  es un tipo de reumatismo de los tejidos blandos, donde la manifestación principal es el dolor.

El diagnóstico se basa en los síntomas característicos, como presencia de dolor generalizado durante un mínimo de tres meses, así como dolor en 11 o más de las 18 zonas específicas de puntos dolorosos o “gatillo” (ver figura). Además de la presencia de otros síntomas como fatiga, sueño no reparador, ansiedad y depresión, principalmente.

¿Cuál es su causa?

La causa es desconocida, sin embargo existen varios factores que, por sí solos o en combinación con otros, pueden causar la entidad. Por ejemplo, enfermedad infecciosa, trauma físico o emocional o  cambios hormonales, pueden contribuir al dolor generalizado, fatiga y trastornos del sueño que caracterizan a esta dolencia.

Los estudios sugieren que algunas personas con fibromialgia presentan niveles anómalos de varias sustancias químicas involucradas en la transmisión y amplificación de la sensación de dolor, tanto hacia el cerebro como desde este.

¿Cuáles son los síntomas?

El inicio de los síntomas puede ser lento o puede seguir a un evento bien definido como los traumatismos, ya sean físicos o emocionales o bien diversos tipos de infecciones.

Dolor

El síntoma cardinal de la fibromialgia es el dolor crónico generalizado. Dicho dolor suele ser más prominente en las regiones cervical y lumbar y puede empeorar con la tensión emocional, con el insomnio, con los cambios de clima o en algún lapso del ciclo menstrual. En la inmensa mayoría de los pacientes, el dolor se acompaña de hormigueos en las extremidades. Los pacientes refieren calambres, sensación de choques eléctricos o incomodidad al usar ropa apretada. 

Fatiga y alteraciones en el sueño

Alrededor del 90%  de las personas con fibromialgia experimentan fatiga o agotamiento.

Otro síntoma frecuente es el trastorno del sueño. El sueño de los pacientes con fibromialgia se caracteriza por estar fragmentado debido a una constante  intrusión de alertamientos y despertares, lo que trae como consecuencia un sueño no reparador. Por lo tanto estas personas se levantan cansadas, con la sensación de haber sido apaleadas.

Síntomas del sistema nervioso

La ansiedad y con menos frecuencia la depresión, son alteraciones sicológicas que se presentan a menudo en esta entidad. Es importante enfatizar que el hecho de que exista un componente emocional en la fibromialgia no le resta valor como síndrome clínico ni tampoco convierte a las pacientes en culpables de su propio sufrimiento.

Existe una amplia variación en el impacto psicológico. Hay pacientes que entienden y manejan su ansiedad con cierta facilidad. No obstante hay otros que tienen crisis de angustia o están profundamente deprimidos por su padecimiento. El impacto sicológico puede considerarse como una rémora que entorpece la buena respuesta a los tratamientos.

Otros problemas

Los dolores de cabeza, sobre todo los musculares (de tensión) y las migrañas, son manifestaciones comunes de la fibromialgia. La sequedad en la boca y en los ojos, síntomas de intestino irritable tales como dolor abdominal difuso, distensión, constipación que en ocasiones se alterna con diarrea. Hay también sensación de hinchazón de todo el cuerpo, en particular las manos. El traquido nocturno de la quijada (síndrome temporo-maxilar),  la urgencia y el dolor al orinar (cistitis intersticial) son otros síndromes que forman parte del amplio espectro de manifestaciones de la fibromialgia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Cómo se diagnostica la fibromialgia?

El diagnóstico de la fibromialgia se basa en la presencia de dolor muscular generalizado, con hipersensibilidad en la mayoría de los sitios específicos que se muestran en la figura. (Los criterios establecidos por el Colegio Americano de Reumatología para la fibromialgia, requieren la presencia de dolor en 11 o más de los 18 puntos hipersensibles específicos).

Los exámenes de laboratorio y radiografías son normales, a no ser que el paciente tenga otra condición asociada (por ejemplo artrosis). Sin embargo, otras patologías pueden simular la entidad tales como problemas de tiroides, artritis, lupus, etc, para las cuales los exámenes tienen utilidad.

¿Cómo se trata la fibromialgia?

El tratamiento de la fibromialgia requiere de un acercamiento integral. Los pacientes y sus seres allegados deben recibir una información completa sobre las peculiaridades de la enfermedad.

El tratamiento es individualizado y depende de cada caso en particular; algunas personas que padecen fibromialgia presentan síntomas leves y necesitan muy poco tratamiento una vez que comprenden la dolencia que padecen y lo que la empeora. Otras personas, sin embargo, necesitan de un programa de cuidado completo, incluyendo medicamentos, ejercicio y entrenamiento sobre técnicas para sobrellevar el dolor.

Entre las opciones para el tratamiento de la fibromialgia se incluyen:

  • Medicamentos para disminuir el dolor y mejorar el sueño.
  • Programas de ejercicios para estirar los músculos y mejorar la capacidad cardiovascular.
  • Técnicas de relajación para aliviar la tensión muscular y la ansiedad.
  • Programas educativos que le ayuden a comprender y a controlar la fibromialgia.

Los medicamentos que facilitan el sueño profundo y relajan los músculos ayudan a descansar a muchas personas que sufren de fibromialgia. Los antidepresivos funcionan elevando el nivel activo de serotonina en el cerebro. Los niveles bajos de serotonina no están vinculados únicamente con la depresión clínica, sino también con los trastornos del sueño asociados con la fibromialgia. En dosis más bajas que las recetadas para tratar la depresión profunda, los antidepresivos parecen aliviar el dolor en las personas con fibromialgia y de esta manera aumentar las posibilidades de lograr una buena noche de descanso.

Ejercicio y terapia física

Dos formas de tratar la fibromialgia son estirar y ejercitar los músculos tensos y doloridos, y aumentar la capacidad cardiovascular (aeróbica). Los estudios muestran que ciertos programas de ejercicio aeróbico proporcionan una sensación de bienestar, una mayor resistencia y una disminución del dolor.

Los ejercicios aeróbicos de bajo o ningún impacto como caminar, montar bicicleta, ejercicios aeróbicos acuáticos o natación, suelen ser las mejores maneras de empezar un programa de este tipo. Se debe realizar en días alternos, si es posible, e incrementando de forma gradual el nivel de actividad para alcanzar un mejor nivel de condición física.

Los terapeutas físicos pueden ayudar a diseñar un programa específico de ejercicios para mejorar  postura, flexibilidad y condición física.

Técnicas para sobrellevar el dolor

Muchas personas pueden beneficiarse al aprender técnicas para sobrellevar y controlar el dolor; relajación muscular, meditación y técnicas de biorretroalimentación. Además, las técnicas para el control de la fatiga nerviosa, tales como alternar períodos de actividad con períodos de desc

Muchas personas pueden beneficiarse al aprender técnicas para sobrellevar y controlar el dolor. Estas técnicas incluyen el aprendizaje de métodos de relajación muscular y meditación. Además de aquellas para el control de la fatiga nerviosa, como alternar períodos de actividad con períodos de descanso y ejercicios de respiración.

anso y ejercicios de respiración, pueden ayudarle a controlar los sentimientos de ira, tristeza y pánico que pueden abrumar a aquellos que viven con dolor y fatiga continuos.

¿Cómo controlar la fibromialgia?

A menudo, las personas que padecen de fibromialgia se han sometido a muchas pruebas y han visitado a muchos especialistas en busca de una respuesta. Con frecuencia se les dice que puesto que su apariencia es buena y los resultados de las pruebas son normales, no sufren de ningún trastorno verdadero. Es posible que amigos y familiares, además de los médicos, duden de la veracidad de sus quejas, lo cual puede aumentar su sentimiento de aislamiento, culpabilidad y rabia.

Tanto el paciente como la familia deben comprender que la fibromialgia causa dolor y fatiga crónica. El paciente debe asumir un papel activo en el control de la fibromialgia, haciendo ejercicio con regularidad, educándose sobre su dolencia y aprendiendo a implementar técnicas de relajación y de control de la fatiga nerviosa.

Afortunadamente, la fibromialgia no supone una amenaza para la vida y no causa deformidad. Aunque la intensidad de los síntomas varía, el dolor en general no suele empeorar con el tiempo.

Sin embargo, algunas personas que sufren de fibromialgia tienen síntomas tan severos que no son capaces de desenvolverse bien, ni laboral ni socialmente. Dichos individuos pueden requerir una mayor atención a través de un programa que utilice terapeutas físicos u ocupacionales, trabajadores sociales, enfermeras, profesionales de la salud mental, consejeros de rehabilitación y especialistas del sueño.

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